Soltar También es Amar

Cuando hablamos de amor, generalmente pensamos en un sentimiento que nos brinda alegría y gozo. Pero rara vez se nos habla de la parte difícil del amor: el acto de soltar.

Soltar significa dejar ir aquello que alguna vez cumplió un propósito en nuestra vida, que nos enseñó algo valioso, pero que, por diversas razones, ya no está o necesita ser liberado. Y esto no aplica solo a personas, sino también a objetos, proyectos y sueños a los que hemos dedicado amor, esfuerzo y tiempo.

Lo que nadie nos dice es que amar mientras soltamos es una de las pruebas más difíciles de la vida. Es una de esas pruebas de fuego que todos, en algún momento, venimos a experimentar. Y no es raro que la mayoría hayamos pasado por este proceso al menos una vez.

Las emociones que surgen al soltar pueden ser tan intensas que encontrar dulzura y luz en medio de la despedida parece imposible. Nos aferramos, nos resistimos, intentamos prolongar lo inevitable. Pero la vida nos recuerda, una y otra vez, que nada nos pertenece realmente. Todo lo que tenemos—personas, experiencias, bienes materiales—está aquí de manera temporal.

Esto no significa que no debamos luchar por nuestros objetivos o valorar lo que tenemos, pero sí nos invita a comprender que la vida está llena de matices. Algunos son tan oscuros que intentar aclararlos nos parecerá una tarea inmensa. Sin embargo, incluso en esos momentos, hay un aprendizaje profundo esperándonos.

Podemos recurrir a herramientas para sobrellevar estos procesos—meditación, terapia, escritura, introspección—pero ninguna evitará que el dolor llegue. Porque así como vivimos momentos de felicidad, también experimentamos lo contrario. Y ahí está la lección: aprender a transitar ambas experiencias sin perdernos en ninguna.

Cumplir con nuestro propósito en la vida no significa evitar el sufrimiento, sino vivir con el corazón abierto, con la valentía de soltar cuando sea necesario y con la certeza de que cada experiencia, por difícil que sea, nos deja una huella de crecimiento.

La vida es solo un suspiro. Por eso, vivámosla con todo lo que conlleva.

Seguiremos descubriendo qué más nos tiene preparado el camino.

🌿✨ Bendiciones infinitas.